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Gestión de proyectos, ¿moda o necesidad?

Imagen de Mario Coquillat
El Entorno de la Gestión de Proyectos, ISO 21500

Esté artículo forma parte de una iniciativa promovida por pmideas.es en la que participan más de 30 personas influyentes de la dirección de proyectos en los países hispanohablantes. Podrás leer el resto de artículos aquí.

Cuando me plantearon los amigos de #PMideas escribir un artículo con el título del encabezado, lo primero que pensé era desde que punto de vista debía afrontar la pregunta.

Por ello, lo voy a acometer desde diferentes enfoques, para de esta manera tener una visión holística del panorama de la gestión de proyectos que nos rodea en el día a día.

Desde el punto de vista de las personas que desempeñan o que tienen como objetivo dedicarse profesionalmente a la dirección de proyectos, la respuesta es rotunda, se trata de una necesidad.

Pero incluso, dentro de esta afirmación tan categórica tendremos diferentes necesidades:

a) Necesidad de desempeñar adecuadamente la profesión en un entorno cada vez más global. Anteriormente, el director de proyectos era en muchas ocasiones un brillante técnico al que se le asignaban labores de gestión que aceptaba con mayor o menor gracia. Quien no ha tenido un compañero capaz de resolver los problemas técnicos más complejos, pero que al ponerle a gestionar un proyecto era un perfecto caos, lo que comúnmente se conoce como el efecto halo.

Las personas que quieren ser directores de proyectos tienen la necesidad de adquirir una serie de competencias (técnicas, de comportamiento y contextuales) para estar preparados para alcanzar el éxito en sus proyectos. Y esto no es negociable…

b) Necesidad de optar a un puesto de trabajo. No es preciso nombrar aquí la crisis que azota España, especialmente en algunos sectores, lo que ha llevado a muchas personas a optar por la dirección de proyectos y las certificaciones que avalan internacionalmente hoy en día su conocimiento, como una salida profesional.

Esto explica en gran medida el crecimiento exponencial de los últimos años, si bien como veremos más adelante, esto tiene aspectos positivos.

Desde el punto de vista de los stakeholders que rodean el mundo de la gestión de proyectos (consultoras, empresas de formación, escuelas de negocio), la respuesta es más complicada, se trata de una mezcla entre moda y necesidad.

Moda porque necesitan incorporar estos servicios dentro de su portafolio de productos pues el mercado lo demanda y sus clientes se lo demandan y necesidad porque la crisis también les ha afectado y precisan alcanzar su sostenibilidad obteniendo el volumen de ventas preciso.

Esta situación ha llevado a la proliferación de empresas nuevas o ya existentes (pero en otro ámbito) en el panorama de formación en gestión de proyectos, entrando en algunas ocasiones en una guerra de precios para captar clientes.

Debido a esta saturación del mercado nacional, muchas empresas se han marcado como objetivo el mercado hispanohablante así como la formación online frente al producto tradicional. Esto será positivo siempre que se garantice la calidad de la misma.

Desde el punto de vista de las organizaciones mi percepción es igual doble, una mezcla entre moda y necesidad, si bien, en este último caso muchas no terminan de percibirla como tal.

Moda porque los departamentos de recursos humanos de las compañías están utilizando las certificaciones profesionales como primer filtro dado el aluvión de candidatos que están recibiendo para cada puesto de trabajo.

Este interesante artículo de una conocida empresa de selección permite dar una visión interesante sobre esta situación.

Necesidad tanto para las empresas que trabajan por proyectos como para que ellas que trabajando en operaciones necesitan de proyectos para su mejora continua, con independencia de su tamaño o sector.

Y cuando hablo de necesidad, no me refiero a alinear los proyectos con la estrategia de la organización, ni a dar cada vez al director de proyecto un papel más relevante dentro de la misma, me refiero a necesidades más básicas, como es la implementación de metodologías eficientes en gestión de proyectos.

En los tiempos que corremos se está asociando el aumento de productividad a reducir costos y trabajar más horas, por lo que la búsqueda de formas más eficientes de gestionar los proyectos que implican en ocasiones una inversión inicial y cuyo retorno a priori es un intangible, es una tarea complicada.

Como decía una canción de los años 80 corren “malos tiempos para la lírica”…..artículos como el adjunto analizan desde fuera la situación de la gestión de proyectos en nuestro país y lo comparan en términos de inversión en consultoría en gestión de proyectos con nuestros vecinos…

Una vez analizados todos los enfoques, juntemos las piezas del rompecabezas para aportar una visión global.

Por las razones explicadas anteriormente, estamos viviendo una explosión de formación y profesionales certificados en gestión de proyectos. Pero haciendo un símil futbolístico, al igual que un equipo plagado de estrellas no es un buen equipo, una empresa con muchos profesionales certificados en gestión de proyectos no es una empresa madura en gestión de proyectos, es decir, tenemos un diamante en bruto que hay que pulir…

Y siguiendo con los símiles, una Oficina de Dirección de Proyectos puede actuar de entrenador estableciendo las técnicas a emplear en el campo de juego, es decir, los proyectos. De lo contrario, cada jugador (o director de proyecto) hará la guerra por su parte....

Y para que la presidencia del club (o la gerencia de la organización) no intervenga diseñando las alineaciones de los partidos, debe existir un marco común que le permita entender la estrategia del equipo establecida por el entrenador (o PMO-Project Management Office), sin entrar al detalle de cómo deben posicionarse en las jugadas a balón parado.

Y ese marco común es la ISO 21500.

Mario Coquillat, PMP, PMI-RMP
Cofundador del Grupo de Análisis de la ISO 21500

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Article | by Dr. Radut